1.6.10

Aire


El balanceo de una respiración conlleva siempre muchas cosas. Muchas, siempre y cuando vaya acompañado de todas esas cosas que guardas como un secreto. Esas que sólo ves cuando miras de verdad. Esas que se guardan con celo, a veces recelo, a veces con miedo a no saber sacarlas, a que no se entiendan, a que las cambien ...

Los balanceos de nana, de casa, de latido, de abrazo inmenso, de mirada compartida, de encuentro, de reencuentro...

Sólo si dejas que el aire pese, cobre esencia, permanezca contigo un tiempo, el justo para saborearlo y que se quede. Que se quede y te haga sentir todo lo que on él traía. 

Los pensamientos callados, los susurros perdidos en algún momento, las palabras sin peso que quedaron en el borde de un suspiro, las que no llegaron a tiempo a tus oídos, las que se quedaron sin dibujo sobre un papel, las que dejaste pasar sin prestar la debida atención...

El balanceo de una respiración conlleva siempre muchas cosas. Pero si no estás atento pasan de largo tan rápido como el suspiro que olvidaste. 

Lo bueno es que hoy estás aquí para que eso no ocurra.


 ((... y no me voy a ir))